Cuadro de texto: LA CRIMINOLOGÍA Y EL CRIMINÓLOGO

CONCEPTO DE CRIMINOLOGÍA Y CRIMINÓLOGO
 
  Para definir la Criminología y orientar sobre el papel social del criminólogo, los distintos autores dan sus diversas explicaciones y visiones, que en esencia suelen coincidir. De todas ellas, a nosotros nos parece más adecuada, por concreta, la que aquí reflejamos, que es la que señalan los autores Vicente Garrido, Per Stangeland y Santiago Redondo, en su libro "Principios de Criminología”.
 
  “Ciencia que estudia el comportamiento delictivo, la reacción social frente al delito, el comportamiento desviado, el delincuente, la víctima y los medios de control social, todos ellos componentes analíticos o áreas de estudio subordinados que examinan aspectos parciales del objeto general". La confluencia de estas dos dimensiones principales encuadra el espacio científico de la Criminología.
  
  Siguiendo el método científico, la Criminología como cualquier otra ciencia social, aspira al logro de 4 niveles de conocimiento de ambición creciente:

Descriptivo: pretende detallar las condiciones en que se producen los comportamientos delictivos y las reacciones sociales frente a ellos.

Explicativo: para ello ordena lógicamente los hallazgos y arbitra explicaciones o teorías .

Predictivo: con la finalidad de pormenorizar bajo qué circunstancias se favorecerá o se dificultará el comportamiento delictivo.

Aplicado: cuyo propósito es intervenir sobre los factores relacionados con la delincuencia con la pretensión de reducir los comportamientos delictivos en la sociedad.

FUNCIONES DEL CRIMINÓLOGO
 
  Es habitual que en los foros de discusión de criminólogos surja la cuestión de “cuál es realmente el rol profesional del criminólogo”. Hay un tentación notable de formular la idea de que cuando se estudia el historial de los delincuentes (en relación con los tribunales, en las prisiones, etc.) “es el criminólogo quien puede hacer la síntesis de todos los conocimientos relacionados, y elaborar un informe criminológico”. Tentación que, si bien permite dejar contenta a la mayoría, en la práctica no supone un avance destacable en el acercamiento del criminólogo a mercado laboral y su reconocimiento social.

  Parece legítimo que el criminólogo desee disponer de un instrumental propio, y éste viene a ser para muchos “el informe criminológico”. Sin embargo, detrás de esta argumentación parece esconderse la equivocada idea de Criminología como “batiburrillo de ciencias”, como “visión integrada frente a problemas que, no obstante, se hallan muy relativizados por cada sociedad y por cada época”.

  No se pretende negar la integración de conocimientos que realiza la Criminología, ni el hecho de que el delito está definido culturalmente (pocas cosas no lo están). Pero sí que hay que señalar con firmeza que un criminólogo resulta útil allí donde puede aplicar alguna parte de los conocimientos de esta ciencia en la comprensión o la prevención (en sentido amplio) de la delincuencia.
 
Así las cosas, vemos legítimo que un criminólogo trabaje en cualquiera de estas ocupaciones:
 
La investigación científica sobre la delincuencia o asuntos relacionados con el control social y la prevención de la delincuencia.

La investigación criminalística (técnicas que ayudan a la reconstrucción de los hechos delictivos).
 
Actividades de investigación privada.
 
Consejero de seguridad de una empresa o una institución.
 
Asesor de organismos locales, regionales o nacionales.
 
Programas de prevención en la comunidad.

Planificación urbanística.
 
Atención a menores en centros de reforma y de asistencia educativa.
 
Centros de atención a víctimas del delito.
 
Programas de prevención de la violencia familiar.
 
Programas de mediación entre delincuentes y víctimas.
 
Intervención en el ámbito penitenciario.
 
Agentes de libertad condicional o libertad vigilada.
 
 
  La lista no es ni exhaustiva ni excluyente. Pero un criminólogo –definido aquí como el que sabe de Criminología- tiene tantos roles como se puedan definir de modo formal en el ejercicio de un desempeño profesional. No es necesario acudir a la “síntesis criminológica”, ni a la con frecuencia tarea melliza de “coordinar a todos los estamentos”. Bienvenido sea esto también, pero no a costa de todo lo demás.